Hace unas semanas tuve un problema de internet en casa, simple
y sencillamente no me podía conectar, mientras lo reporté y acudían a revisar y
arreglarlo, pasaron algunos días, decidí esperar con calma al técnico, pero uno de esos días, necesité usar el
internet, por lo que le pedí posada a uno de mis hermanos para poder ir a su
casa y conectarme ya que necesitaba preparar un material para una exposición a
la que fui invitada.
Y bien, estaba sentada preparando el material, muy concentrada
escribiendo y diseñando la presentación, llevaba aproximadamente ya dos horas, con
breves lapsos de descanso, cuando decido nuevamente tomarme unos minutos, me
levanto, me estiro, voy a la cocina, me sirvo un vaso de agua y regreso a
sentarme para continuar, justo en ese momento miro a la izquierda hacia la
calle y observo una escena maravillosa, cuando llegué a casa de mi hermano
todavía había sol y calor, pero a esta hora que relato ya había
oscurecido, mi hermano y mi cuñada, como
muchas familias yucatecas habían sacado sus sillas a la puerta de la casa para
disfrutar la noche y justo allí ellos dos sentados conversando cual novios,
ellos dos solos disfrutando, disfrutando la noche, disfrutando la plática,
disfrutando su compañía, disfrutando la paz y tranquilidad de estar juntos, los
veo y me produce una inmensa emoción de alegría, de ternura y de gratitud.